La endoscopia gastrointestinal, efectuada tanto con fines diagnósticos como terapéuticos, puede ser un factor de riesgo para la transmisión de enfermedades bacterianas y virales1,2. Por este motivo, la desinfección de los endoscopios y el material accesorio ha adquirido una gran importancia y se ha convertido en una necesidad ineludible que debe ser asumida por el personal médico y de enfermería que trabaja en las unidades de endoscopia digestiva3. Así, un gran número de sociedades científicas, relacionadas tanto con la endoscopia digestiva como con las enfermedades infecciosas, han publicado guías de práctica clínica, con normas y recomendaciones cuya implementación ha contribuido a disminuir la transmisión de infecciones tras la endoscopia digestiva4-17. Una encuesta realizada en nuestro país sobre los métodos empleados para la limpieza y la desinfección de los endoscopios muestra cómo en los últimos años ha aumentado el porcentaje de las unidades de endoscopia que cumplen las normas mínimas de desinfección, pasando del 41% en el año 1993 al 79% en 199818,19. Sin embargo, a pesar de esta mejoría observada en el cumplimiento de las normas mínimas de desinfección y la disminución en el número de infecciones declaradas, todavía hay aspectos relacionados con la desinfección claramente susceptibles de mejoría.